ESPECIAL: Pescadores artesanales en sur de Lima son afectados por bajas ventas tras derrame de petróleo

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LIMA, 2 feb (Xinhua) — La existencia de supuestos “pescados contaminados” es un temor que se ha esparcido en los últimos días entre la población de Lima tras el derrame de cerca de 12.000 barriles de petróleo el pasado 15 de enero, lo que ha hecho que las ventas de estas especies se vean afectadas aún en localidades alejadas.
El accidente ocurrió en el distrito peruano de Ventanilla, ubicado en la provincia del Callao, en el norte de Lima, donde se encuentra ubicada la refinería La Pampilla, de la española Repsol, y dejó un saldo de al menos 24 playas contaminadas y un número indeterminado de especies de animales muertas.
Esta situación ha generado que pescadores artesanales de las zonas cercanas no puedan dedicarse a esta actividad económica que los mantuvo durante años, pero también ha comenzado a afectar indirectamente a los que están más retirados, por ejemplo, en el sur de la capital, donde no se han reportado manchas de crudo.
En Chorrillos, un distrito ubicado en el sur de Lima y a unos 43 kilómetros de Ventanilla, los pescadores artesanales han sido golpeados por el señalamiento de supuestos “pescados contaminados”, por lo que sus ventas han comenzado poco a poco a disminuir.
Francisco Lagos, presidente de la Asociación de Pescadores Artesanales de la Caleta de la localidad, aseguró en conversación con Xinhua que esto no les ha favorecido, pues no comercializan en la misma cantidad que antes del derrame de petróleo.
“Incluso, nosotros estamos sufriendo las consecuencias por las bajas de venta de nuestros productos, nuestro pescado no tiene la misma demanda que tenía antes, simplemente por la mala información de que los pescados están contaminados”, lamentó.
Sin embargo, el trabajador aclaró que ninguna de las especies marinas de la zona se encuentra contaminada, ya que el sur de Lima “es la parte limpia” y las especies están “completamente normales”.
“Desde acá yo recomiendo los pescados a la población peruana, ya que no están contaminados ni se contaminarán, porque el derrame ha afectado sólo la zona (hacia el norte), en un sector, no en todo el mar en general”, sostuvo.
Lagos precisó que en el caso de Chorrillos, compuesto por nueve playas, trabajan cerca de 400 pescadores y más de 500 personas en negocios relacionados con la comida marina.
“Los comerciantes han salido afectados porque las personas que vienen acá a la playa, la comida principal es el pescado, y al escuchar que los pescados están contaminados entonces ya no viene a consumir estos productos, y el negocio baja notablemente”, lamentó.
Según indicó el pasado jueves el Ministerio de la Producción, el 95,5 por ciento de los pescados, mariscos y otros productos marinos que se están comercializando ha sido capturado en zonas ajenas a las localidades de Ventanilla, Ancón y Chancay, que fueron tocados directamente por el crudo vertido accidentalmente.
Precisó que mientras especies como perico, pota y bonito son capturados en alta mar, “fuera del alcance del derrame de petróleo”, otras como la merluza y el jurel están llegando desde el norte del país a los mercados mayoristas, por lo que no representan un peligro para la salud en la mesa de los peruanos.
En tanto, Lagos aprovechó la ocasión para solidarizarse con sus pares del norte de Lima, a quienes, afirmó, están buscando “la manera de apoyar” desde Chorrillos en medio de la difícil situación que afrontan.
Además, instó al Estado a que “obligue” a Repsol a que cumpla con ayudar a las familias y pescadores “que están sufriendo grandes necesidades en el cono norte” capitalino. Fin