ESPECIAL: China y México, una amistad que después de 50 años sigue creciendo

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BEIJING, 21 feb (Xinhua) — Cuando recién se habían establecido las relaciones diplomáticas entre China y México, la Compañía Acrobática de Shenyang visitó México y fue acogida calurosamente por la población local. Los artistas de la compañía guardan para siempre en su memoria esa inolvidable experiencia, y desde entonces la palabra “amigo” hace parte de su vocabulario.
Cincuenta años después, la réplica en hielo de la pirámide de Kukulkán brilla en el Festival de Hielo y Nieve de Harbin, en la provincia de Heilongjiang, en el noreste de China, no muy lejos de Shenyang.
Durante el aniversario, el pasado 14 de febrero, se llevaron a cabo numerosos eventos y actividades para conmemorar la efeméride. Por ejemplo, el presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, intercambiaron mensajes de felicitación; China y México emitieron de manera simultánea una serie dual de estampillas postales conmemorativas, y un total de 15 pares de ciudades hermanas (provincias y estados) iluminaron con los colores de la bandera nacional mexicana y el rojo típico de China algunos de sus lugares más emblemáticos para dar realce a la amistad que perdura entre los dos pueblos después de medio siglo.
A lo largo de estos 50 años se ha acumulado un sinnúmero de buenos recuerdos, y el paso del tiempo, lejos de debilitar, fortalece cada día más el ya poderoso vínculo sino-mexicano.

UNA LARGA HISTORIA DE AMISTAD
Los intercambios amistosos entre los pueblos de China y México tienen una larga historia. Ya a mediados del siglo XVI, el famoso “barco de China”, cargado de porcelana y seda, surcaba regularmente las olas para llegar a Acapulco, construyendo sobre el Pacífico un activo puente comercial y cultural.
En octubre de 1971, México apoyó la propuesta de que China recuperara su escaño legítimo en las Naciones Unidas en la votación de la Asamblea General. El 14 de febrero del año siguiente, China y México firmaron formalmente un comunicado conjunto sobre el establecimiento de relaciones diplomáticas, dando así inicio a una nueva era en las relaciones bilaterales.
En febrero de 1973, México dio la bienvenida a la Compañía Acrobática de Shenyang, que es la capital de la provincia de Liaoning, para celebrar el primer aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas con China.
La primera presentación de la compañía se llevó a cabo en el Palacio de Bellas Artes de México, ante una multitud de espectadores.
Zhang Yeqing, integrante del equipo de acróbatas, rememora la experiencia: “La bienvenida del pueblo mexicano fue muy cálida. El presidente y varios miembros importantes del gabinete fueron a ver la actuación”.
Después del espectáculo, el entonces presidente, Luis Echeverría Álvarez, y su esposa estrecharon la mano de los artistas y les entregaron obsequios.
El mandatario y su esposa también invitaron a los acróbatas a la residencia presidencial, y también a estudiantes y profesoras mexicanas que eran hábiles haciendo trucos con cuerdas.
Con el fin de hacer que más gente apreciara las habilidades tradicionales chinas, por invitación del Gobierno mexicano, la compañía acrobática actuó en una escuela secundaria llamada “República Popular China”, lo que atrajo una nutrida concurrencia.
“Mi esposa y yo representamos el programa ‘Subir tazones’. Los niños mexicanos aplaudieron con entusiasmo cada movimiento”, recuerda Zhang, quien se retiró hace muchos años pero todavía se emociona al narrar los eventos de su visita al país azteca.
Chen Huan, la esposa de Zhang, también ya jubilada, dice: “Las actuaciones acrobáticas no están restringidas por el idioma. Niños y adultos disfrutaron mucho de la presentación. A través de los intercambios artísticos, el pueblo mexicano ha visto la diligencia, sabiduría y valentía del pueblo chino”.
“Después de cada actuación, había personas del público que no querían retirarse. Cuando ya nos íbamos, muchos espectadores se paraban a ambos lados para del autobús para despedirnos. Nos llamaban ‘amigos’ en español, que es la palabra más común que escuchamos en México”, rememora Zhang.

FRUTOS ABUNDANTES
La profunda amistad entre China y México, como un tequila cuidadosa y pacientemente añejado, emana un aroma profundo y duradero.
Desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas en 1972 al establecimiento de la Asociación Estratégica en 2003, y a la elevación del vínculo binacional al nivel de Asociación Estratégica Integral en 2013, los lazos bilaterales han abierto una y otra vez nuevos capítulos históricos.
Desde 2020, la epidemia de COVID-19 ha puesto a prueba el desarrollo económico y social del mundo. Ante la peor pandemia del último siglo, China y México se han mantenido unidos prestándose ayuda mutuamente, lo que ha dado un ejemplo de solidaridad internacional en la lucha contra la COVID-19.
En septiembre de 2021, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México publicó un libro llamado “La estrategia internacional de México en la pandemia de COVID-19”, en el que se relata que “apenas 39 días después del primer caso confirmado de COVID-19 en México, llegó el primer vuelo del puente aéreo México-China”.
El texto registra también que entre abril y julio de 2020 llegaron desde China 25 vuelos con insumos médicos, que ayudaron a que el personal del sector sanitario de México tuviera la protección adecuada.
Hasta el momento, China ha suministrado a México más de 34 millones de dosis de vacunas e insumos, lo cual ha jugado un importante papel para ayudar al país americano a implementar su plan nacional de vacunación.
Con la finalización de la primera línea de producción en el extranjero de la vacuna CanSino en el estado de Querétaro, lo cual deja a México en condiciones de producir el biológico localmente, se ha hecho un nuevo avance en la cooperación sino-mexicana contra la COVID-19.
Los embates de la pandemia no lograron interrumpir la cooperación bilateral en materia de infraestructura. En febrero de 2021, una veintena de trenes ligeros eléctricos producidos por el fabricante chino CRRC Zhuzhou Locomotive Co., Ltd fueron puestos en operación en la Línea 3 del Sistema de Transporte Colectivo de Monterrey, ayudando a robustecer el desarrollo y la conectividad en el norte de México.
Actualmente, China es el segundo mayor socio comercial global de México, y este es el segundo de China en América Latina.
En 2021, el volumen de comercio bilateral entre los dos países alcanzó un récord de 86.600 millones de dólares, lo que representa un aumento de casi el 42 por ciento con respecto al año anterior, y de más de 7.000 veces desde el inicio de las relaciones diplomáticas.
En cuanto a los intercambios culturales, en 2013 se inauguró en México el primer Centro Cultural de China en América Latina. Además, ya funcionan allí cinco institutos Confucio, la mayor cantidad entre todos los países de la región.
En estos primeros 50 años de amistad, la relación sino-mexicana se ha hecho cada vez más sólida y dinámica. Los dos países se han convertido en buenos amigos de confianza mutua, buenos socios de cooperación mutuamente beneficiosa, y buenos hermanos de entendimiento y afecto mutuo.
El árbol de la amistad entre China-México ha florecido, y hoy en día no para de dar frutos abundantes que benefician de manera tangible a los pueblos de ambos países.
Retomando las palabras del canciller mexicano, Marcelo Ebrard, en un artículo para conmemorar el aniversario: “Sin duda el futuro de nuestras relaciones bilaterales será próspero, gracias a los sólidos fundamentos establecidos a lo largo de estas primeras cinco décadas”. Fin