COMENTARIO: Ciencia sirve de base para control epidémico dirigido de China

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BEIJING, 5 jul (Xinhua) — El control epidémico dirigido y basado en la ciencia ha desempeñado un papel clave en los esfuerzos de China para proteger la salud de su pueblo y lograr un equilibrio entre el control epidémico y el desarrollo socioeconómico.
La parte continental de China informó el lunes 69 nuevos casos confirmados de transmisión local de COVID-19.
Si China adopta un enfoque de no intervención contra la COVID-19, las consecuencias podrían ser desastrosas para un país con 1.400 millones de habitantes, incluidas 267 millones de personas de 60 años de edad o más y más de 250 millones de niños.
China ha llevado a cabo medidas de prevención y control basadas en principios científicos, ya que la ciencia siempre ha jugado un papel vital en las directrices y políticas emitidas por los gobiernos central y locales.
La política dinámica de cero contagio de COVID-19 ha demostrado su eficacia en los esfuerzos de China para luchar contra la epidemia. La esencia del enfoque es la detección temprana y la respuesta rápida en función de las características de las variantes del virus, con el objetivo de frenar los brotes en el menor tiempo posible y al menor costo social.
De acuerdo con el protocolo de control de COVID-19 recientemente actualizado de China, cuya novena edición fue publicada el 28 de junio, los contactos cercanos y los viajeros entrantes estarán bajo observación médica en aislamiento en sitios designados durante siete días, a los cuales seguirán tres días de monitoreo de salud en el hogar, reduciendo significativamente el tiempo de cuarentena.
Los contactos sub-cercanos se someterán a siete días de observación médica bajo cuarentena domiciliaria, en lugar de cumplir siete días de observación médica en aislamiento en los sitios designados.
Un experto del Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades puntualizó que la nueva edición se basó en las últimas prácticas de prevención y control, así como en resultados de investigaciones, que descubrieron que el período de incubación promedio de las variantes de ómicron se redujo a entre dos y cuatro días en la mayoría de los casos, y la mayoría de las infecciones de ómicron pudieron ser detectadas en siete días.
El protocolo actualizado a nivel nacional es el ejemplo más reciente de cómo los esfuerzos anti-COVID de China se basan en la ciencia.
Los avances científicos y tecnológicos, tales como el desarrollo de reactivos de prueba rápida, vacunas y medicamentos antivirus, han proporcionado a China las herramientas adecuadas para llevar adelante sus esfuerzos de prevención y control contra la COVID-19.
Han ayudado al país a realizar rondas rápidas de pruebas de ácido nucleico, realizar investigaciones epidemiológicas precisas, tratar y curar de manera efectiva a los pacientes y minimizar el impacto de la prevención y el control de la epidemia en el trabajo normal y la vida diaria de las personas. Fin