ENTREVISTA: La intérprete mexicana que traduce la China moderna al español

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BEIJING, 19 nov (Xinhua) — Ni el español ni el chino son las lenguas maternas de la sinóloga Liljana Arsovska, pero eso no le ha impedido convertirse en una mensajera y puente de intercambios culturales entre México y China.
En las últimas décadas, ha traducido y publicado más de 20 obras de literatura china, lo que ha cambiado la impresión que tiene la gente de México e incluso de todo el mundo hispanohablante sobre China, que ya no se limita a “un país antiguo”.
Recientemente, durante el tercer Diálogo sobre Intercambios y Aprendizaje Mutuo entre Civilizaciones y la primera Conferencia Mundial de Sinólogos, celebrados en Beijing, Liljana Arsovska, también traductora y profesora del Colegio de México, aceptó una entrevista exclusiva con Xinhua.
Hablando el chino con suma fluidez, Arsovska presentó con entusiasmo su obra recién traducida y publicada, “Dao De Jing”, el texto clásico del pensamiento taoísta chino de más de 2000 años de antigüedad y señaló que se había convertido en un éxito de ventas en América Latina.

INTÉRPRETE DE PRESIDENTES MEXICANOS
Nacida en la antigua Yugoslavia (en una zona que forma parte ahora de la República de Macedonia del Norte), Arsovska llegó a China a los 18 años para cursar estudios universitarios. Creyendo en la suerte y el destino, fue aquí donde se introdujo en el mundo de la lengua china y conoció a su marido mexicano. Actualmente trabaja como profesora en el Colegio de México.
En México ha servido como traductora de varios líderes chinos y contó a Xinhua que consiguió la primera oportunidad de interpretación “por casualidad”. El entonces presidente chino Yang Shangkun viajó a la nación azteca en 1990, en la que se convertiría en la primera visita de un líder chino a América Latina. Y Arsovska estuvo en el momento y el lugar correctos.
“Yo estudiaba la maestría en el Colegio de México y participé en la ceremonia de recepción. Al intérprete mexicano que habían contratado le pasó algún caso eventual, así que me eligió para sustituirlo. Tenía 25 años, estaba tan nerviosa que sentí que el aire se congelaba, pero me esforcé para empezar la interpretación. Desde entonces he estado trabajando como intérprete del gobierno mexicano”, recordó la sinóloga.
Fue esta experiencia única la que hizo que Arsovska se convirtiera en la intérprete de chino para los sucesivos presidentes mexicanos durante los años siguientes. “Tuve el honor de conocer de cerca a varios líderes nacionales chinos”.
En ese sentido, aseguró que la relación entre China y México ha sido muy buena durante su carrera, lo cual es una fortuna para los intérpretes.
Durante su trabajo con funcionarios de alto nivel del gobierno mexicano, se esforzó por conocer muchos aspectos de la política, la economía y la cultura chinas.
“En la capacidad de un intérprete, el dominio de los conocimientos lingüísticos sólo representa el 50 por ciento”, afirmó. Según ella, para realizar una comunicación con precisión entre ambas partes, es más importante especializarse en el trasfondo cultural, social e histórico, entre otros factores.
En su opinión, hay dos cosas muy similares entre las culturas de China y Latinoamérica. En primer lugar, ambas tienen puntos de vista similares sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza, pues creen que el ser humano forma parte de la naturaleza y que el ser humano debe ajustarse a ella, por lo que Arsovska está de acuerdo con el concepto de desarrollo armonioso entre la humanidad y la naturaleza propuesto por China. En segundo lugar, ambas culturas conceden gran importancia al concepto de familia y hogar, y están acostumbradas a un estilo de vida de dependencia mutua.

TRADUCTORA DE LITERATURA CHINA CONTEMPORÁNEA
Tras décadas de incansables esfuerzos, una serie de obras de la literatura china contemporánea, escritas por autores famosos como Liu Zhenyun, Wang Meng y Jia Pingwa, han sido traducidas por Arsovska para los lectores mexicanos, abriendo una ventana para que la gente de este país comprenda la China moderna de hoy. Este también coincide con su deseo más anhelado: cambiar el estereotipo de “un país antiguo” que el mundo hispanohablante tiene sobre China.
A finales de junio de este año, cuando asistió a un programa de intercambio académico sobre “Sinología y Traducción” en la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing, habló en chino sobre sus sentimientos hacia distintos escritores del país asiático.
Afirmó que hay muchas formas de entender un país o un pueblo y la literatura es una de ellas. Las obras realistas escritas por destacadas figuras literarias contemporáneas reflejan a veces la sociedad china con más exactitud que los artículos académicos.
“Así que utilizo la literatura china contemporánea como medio para presentar el país de hoy a Latinoamérica y al mercado hispanohablante”, añadió.
Arsovska ha trabajado incansablemente para traducir varias obras de escritores como A Lai, Liu Zhenyun, Yu Hua, Xu Zechen, Mai Jia, Su Tong, Liu Qingbang, Zhang Jie y Tie Ning, presentando las vívidas historias de mujeres, niños y ancianos en el proceso de urbanización de la China actual.
La sinóloga está convencida de que el cambio de la literatura china al español no se limita a traducir, sino que también incluye interpretar, para que los lectores puedan entender a través de la literatura las razones por las que se desarrolla China.
“Me gusta especialmente la expresión que hace A Lai de la fusión de la cultura tibetana y la de la etnia han. Su libro contiene una introducción a la historia de la liberación de Xizang, y los cambios sociales se escriben a través de los destinos de los personajes”, de acuerdo con Arsovska, quien conoce las obras chinas como la palma de su mano.
En 2014, Arsovska recibió el 8º Premio Especial al Libro de China por su destacada contribución a la promoción de la cultura y las publicaciones del país.
No sólo ha traducido un gran número de obras, sino que también las ha difundido a través de los nuevos medios de comunicación. Durante la epidemia de COVID-19, alentó a sus alumnos para que tradujeran cuentos chinos y los promocionaran en las redes sociales de video.
“Todos leíamos nuestras traducciones en voz alta y yo leí con emoción Qi Yu (que significa aventura y encuentro fortuito en chino) de Mo Yan”, según la traductora, quien agregó que los profesores y alumnos leyeron más de 40 obras en total con la esperanza de difundir la literatura china por el mundo.
En su opinión, aún queda mucho trabajo por hacer para introducir la cultura china en el mundo latinoamericano.
“Recuerdo que cuando Mo Yan ganó el Premio Nobel de Literatura en 2012, ninguno de sus libros había sido publicado en México. Después del premio, los libreros importaron rápidamente sus obras desde España a un alto precio”, recordó, enfatizó que después de leerlas se dio cuenta de que el contenido había sido transcrito del inglés y tenía menos “sabor” del original.
Arsovska resaltó que hacer traducción literaria no es rentable, por lo que las buenas obras son escasas. “Por suerte, tengo un trabajo de profesora y puedo traducir por gusto y amor”.

AUTÉNTICA EXPERTA EN CHINA
Cuando Arsovska llegó a China en 1981, no hablaba mucho mandarín. Con el transcurso de las décadas, ha pasado de ser una principiante en la cultura china a una auténtica experta, que ha recorrido casi todo el país. Lo que más recuerda son las calles llenas de vitalidad de Beijing en los años ochenta.
“En aquella época había muy pocos extranjeros en Beijing. Yo no hablaba muy bien chino, pero estaba llena de curiosidad”, recordó. Entonces no había internet, pero con el ritmo de la reforma y apertura de China, toda la sociedad adquirió un aire próspero que la hizo sentirse como en casa.
“Me encantaba la forma de vida en aquel entonces: salir a la compra en mercado, beber cerveza en puestos de comida en la calle y pasar todo el día con los amigos”. Había oído que este año una ciudad china llamada Zibo ha ganado popularidad por los puestos de barbacoa al aire libre. “Quiero visitarla buscando la atmósfera de mi juventud”.
Arsovska confesó que echaba de menos la vida sencilla y los sentimientos puros de la China de los años ochenta y noventa. Sin embargo, según su observación, para los jóvenes mexicanos, la China actual es más atractiva.
“Mi hijo nació en 1990 y los jóvenes de su generación tienen mucho interés por la China moderna. A medida que crece el poder nacional de China, la opinión del mundo hispanohablante hacia China se ha vuelto más diversa y profunda”, de acuerdo con la sinóloga.
En los últimos años, dijo, muchos países de América Latina, entre ellos México, han empezado a prestar más atención a China.
El Centro de Estudios de Asia y África del Colegio de México se fundó en 1964 y se matriculan diez estudiantes de máster y uno o dos de doctorado cada dos años para la especialización de China. “Estos estudiantes son muy destacados. Estudian no solo lengua, sino también historia, economía y diplomacia chinas”.
Arsovska explicó que los intereses de los jóvenes son polifacéticos, desde la cultura de moda hasta la industria manufacturera y la influencia política de China.
En el concurso de “100 razones para amar Beijing”, organizado por el Gobierno Municipal de la capital china, Arsovska contó la historia de cómo conoció a su marido mexicano en la sección de Badaling de la Gran Muralla y cómo mantiene una profunda conexión con China.
“Hoy, mi marido ejerce la medicina china en México, mi hijo está casado con una chica china y mi nieta tiene tres años y medio y vive en la ciudad china de Xiamen”. Arsovska está segura de que su vínculo con China continuará en la siguiente generación. Fin

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