ESPECIAL: Biólogo español disfruta vida de investigador científico en China

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Por Meng Yifei y Hong Zehua
GUANGZHOU, 30 may (Xinhua) — Un día normal para Álvaro Castells García, oriundo de Castellón, España, incluye ir por la mañana al laboratorio en la ciudad de Guangzhou, capital de la provincia de Guangdong, en el sur de China, y dedicarse a la preparación de muestras o cultivos celulares, las tareas que le resultan un poco más ligeras con las que suele comenzar su día de investigación.
Castells García estudió bioquímica como carrera de grado, realizó su máster en biología molecular, e hizo un doctorado en biomedicina. Cuando buscaba un trabajo sobre el campo de su interés, luego de finalizar sus estudios en España, recibió “por sorpresa” una invitación desde Guangzhou.
Con curiosidad y aspiraciones por conocer este país con una civilización de larga historia, el español llegó a Guangzhou hace dos años y medio, dedicándose a la investigación básica sobre biología celular y molecular.
“Hoy en día, China está teniendo una inversión muy grande en innovación científica y tecnológica, para poder realizar investigación de alto nivel”, comenta el científico, quien añade que China ya lidera en la producción científica en algunos campos, como la inteligencia artificial, y si bien no lo hace en investigación biomédica, ha mejorado mucho en los últimos años.
La estrategia de desarrollo impulsada por la innovación, la aceleración de la construcción de un país fuerte en ciencia y tecnología y el aumento de la inversión en investigación básica…… Gracias al desarrollo de la ciencia y la tecnología en China durante la última década, Castells García considera que tiene suerte de poder hacer investigación en este país.
“La sociedad china tiene mucho respeto por la investigación científica y los científicos de todos los niveles están bastante bien pagados”, destaca.
Siendo un biólogo celular y molecular que trabaja en investigación básica, la tarea de Castells García se centra en obtener conclusiones basándose en el resultado de experimentos y este análisis puede conducir a otra nueva ronda de experimentos. Lo único que lo acompaña cada día son los componentes celulares rojos y verdes en la pantalla del ordenador, pero esto no le parece aburrido.
En opinión de Castells, los experimentos llevan el nombre de “experimento” porque, desafortunadamente, la mayoría de los intentos acaban en fracaso. Pero los científicos pueden aprender de sus fracasos, probar diferentes enfoques y, finalmente, encontrar patrones y descubrir los misterios de la naturaleza.
El científico afirma que la gran sensación de logro que supone explorar lo desconocido y ampliar los límites de la ciencia humana le hace querer sumergirse más en este campo.
Además, otra cosa que impresionó al español es que las empresas chinas también conceden gran importancia a la investigación. Están dispuestas a invertir más dinero en innovación e investigación y desarrollo, lo que permite que las nuevas tecnologías y productos lleguen rápidamente al mercado.
El científico español recuerda que cuando arribó a Guangzhou sufrió varios momentos de confusión al tener que realizar pagos a través del teléfono móvil y tardó aproximadamente un mes y medio en acostumbrarse a todos los nuevos y emocionantes productos tecnológicos de su vida.
A medida que las disciplinas se van subdividiendo, se ha convertido en la norma que científicos de diferentes especialidades trabajen juntos.
Castells García cree que reforzar la colaboración internacional es una de las formas más importantes de avanzar en la investigación, y en su equipo, que es liderado por una científica italiana, comparte oficinas y laboratorios con otros dos equipos, intercambiando ideas y aprendiendo unos de otros.
“Guangzhou es una ciudad muy grande y verde con bastantes zonas montañosas y grandes parques. Me gusta caminar con amigos y también últimamente estoy haciendo escalada en roca interior”, expresa el científico, que siente que se ha adaptado a la vida en Guangzhou, e incluso tiene la costumbre de disfrutar el té chino. “China me ha acogido muy bien y estoy contento de mi vida en este país”, afirma.
“Si alguien quiere obtener una mejor posición y conseguir un buen trabajo científico en China, creo que ahora es el momento de empezar”, comenta, para luego agregar que “hay que venir con la mente abierta, con mucha paciencia y con la voluntad de aprender y adaptarse a una cultura realmente diferente”. Fin