ESPECIAL: Café brasileño completamente sostenible busca introducirse en el mercado chino

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MONTE CARMELO, Brasil, 15 nov (Xinhua) — Ofrecer un café completamente sostenible, con una cadena de producción que incluye abonos del propio café, es uno de los atractivos que ofrece la Hacienda Santa Bárbara situada en el municipio brasileño de Monte Carmelo, estado de Minas Gerais (sureste), y que tiene entre sus objetivos entrar en el mercado chino.
En sus más de 230.000 pies de café, repartidos en 83 hectáreas, el café de la Hacienda Santa Bárbara ha ganado ya varios premios y tiene en su sostenibilidad su principal diferencial.
“Queremos entrar en el mercado chino, pero por el momento no lo logramos. Es un proceso difícil”, afirmó la propietaria de la hacienda, Juliana Rezende, a Xinhua.
Farmacéutica de profesión, Rezende dio un cambio radical en su vida en 2015, cuando asumió el control de las tierras de su familia en Monte Carmelo, en el llamado “Cerrado Mineiro”, la mayor zona productora de café de Brasil. Rápidamente, abrazó la sostenibilidad en toda la finca.
“Me di cuenta que sin sostenibilidad no llegaría a ningún lugar. Sostenibilidad es un término muy grande, por esto lo fui dividiendo. Si tengo abejas en la propiedad, intentaré trabajar con ellas. Si tengo unas nacientes (de agua), intentaré aprovecharlas”, explicó Rezende.
En 2017, Rezende logró recoger su primera cosecha de café y hoy, ocho años después, tiene su propia marca, la MonCerrado, con tres variedades del grano: la natural (82 puntos, calificación que corresponde al café de especialidad muy bueno), la volcán (83 puntos, también muy bueno) y el fermentado (85 puntos, calificación excelente).
Gracias a sus conocimientos farmacéuticos, Rezende logró dar un toque especial a su café, con variedades especiales y sostenibles.
“Soy farmacéutica y los farmacéuticos tenemos las sustancias, las transformamos en remedios y curamos enfermedades de nuestros pacientes. Creo que usando la química de una forma consciente en nuestro café, conseguimos entregar un alimento seguro. Es algo que siempre me preocupó mucho, poder entregar un alimento seguro a nuestros clientes”, afirmó Rezende.
Las prácticas sostenibles en la Hacienda Santa Bárbara incluyen el uso de la cáscara del café como abono para los pies de café, la reutilización del agua de la lluvia, una fosa séptica, aprovechar los residuos, el cuidado artesanal con los granos de café y con la naturaleza y la adopción de cultivos de cobertura.
Una de las particularidades de la hacienda es el uso de abejas, animal por el cual Rezende se declara “fascinada”. Según ella, tienen más de 30 colmenas de abejas en la hacienda y apuestan por la polinización como un diferencial de calidad y diversificación del negocio: la miel de la flor del café tiene un tenor de polen del 91 por ciento.
Otra particularidad es apostar por las “prácticas de conservación, que es preservar el medio ambiente naturalmente como está, evitando el uso de insecticidas y productos químicos, y reducir así la presión de las plagas y enfermedades típicas del café, que generan costos y aplicaciones de pesticidas y otros controles que hay que hacer”, agregó.
“La agricultura regenerativa consiste en utilizar cosas naturales, microorganismos y prácticas que pretenden mantener el medio ambiente tal y como era antes de que yo cultivara café aquí. Y las abejas son nuestros sensores para mostrar si no estamos gestionando correctamente o si estamos dañando el medio ambiente. Así que son nuestros sensores y nuestros inspectores”, subrayó Rezende.
La hacienda cuenta con paneles fotovoltaicos para generar energía solar, así como con una bolsa de seis metros de profundidad que almacena el agua de lluvia para utilizarla en el riego por goteo y representa el 70 por ciento del consumo de agua de la finca.
Rezende no esconde que los efectos del cambio climático se notan, con una menor productividad por hectárea. El año pasado, con la sequía, la producción fue el 50 por ciento de lo esperado.
La Hacienda Santa Bárbara cuenta con certificaciones en las áreas de gestión, prácticas sociales, agrícolas y medioambientales; tiene laboratorio propio para garantizar y controlar la calidad del café; utiliza productos de biodefensa y trabaja en proyectos de sostenibilidad social y medioambiental.
“A menor interferencia en el cultivo, mayor calidad y complejidad en la bebida. Es una relación en la que todos ganan, el agricultor gana para sí mismo, para la comunidad y para la producción agrícola”, afirmó Rezende sobre las prácticas sostenibles. Fin

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