ESPECIAL: Comerciante español populariza gastronomía ibérica aprovechando oportunidades de la apertura de China

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GUANGZHOU, 16 ago (Xinhua) — En una fábrica que se ubica en el distrito de Shunde de la ciudad de Foshan, en la provincia meridional china de Guangdong, Segismundo Nogueras Vilchez se ocupa de las ventas de embutidos de estilo español de la marca Casa Cais, los cuales luego son enviados a restaurantes, bares y hoteles, y también a consumidores individuales en todo el país.
Nogueras, de 46 años y oriundo de Granada, en España, es cofundador y director de desarrollo de ventas de la empresa Degusta. La motivación para echar a andar su sueño fue su deseo de dar a conocer la gastronomía española y satisfacer el paladar de un grupo de consumidores cada vez más refinado y exigente.
En 2013, Nogueras vino por primera vez a China. Trabajaba en una oficina de representación en la ciudad de Dongguan, también en Guangdong, para una empresa de calzado de su país.
“En 2018 me pidieron volver a España pero preferí quedarme aquí. Llegué a un acuerdo con ellos, me quedé aquí en China y me trasladé a Shunde”, explica.
Luego se vinculó a un equipo de emprendedores, y en 2020 fundó Degusta junto con sus socios. No es casualidad que la firma haya nacido en Shunde, pues ésta es una importante cuna de la cocina cantonesa, y goza de la reputación como la tierra natal de grandes chefs chinos. Además, hace parte de la red de ciudades creativas de la Unesco en el área de la gastronomía.
“Al principio nuestros clientes eran principalmente extranjeros que vivían en China, pero ahora hay cada vez más clientes chinos”, comenta, y hace hincapié en el hecho de que los consumidores chinos siempre están dispuestos a probar cosas nuevas, lo que representa una valiosa oportunidad para su negocio.
Nogueras afirma que los chinos son muy curiosos en cuanto a los sabores venidos de afuera. Cada vez que se abre un nuevo restaurante, les gusta ir a probar, sobre todo la cocina de otros países.
“Si tienen amigos extranjeros, al probar la comida en casa de su amigo, luego intentan hacer ese mismo plato en su casa, buscan videos para ver cómo se cocina. Creo que eso es muy positivo”, dice.
Como director de desarrollo de ventas, a menudo se encuentra con consumidores que le piden consejos sobre cómo cocinar con los productos.
“Tener la oportunidad de presentar este tipo de alimentos al público chino es un reto muy interesante”, asegura, y añade: “No había ningún otro actor en el mercado que me permitiera dar a conocer la gastronomía española a través de la charcutería y hacer un poco más felices también a los clientes chinos”.
Según el ejecutivo, la industria alimentaria de China se ha modernizado mucho y hoy en día es muy “potente”. Hay muchas empresas que son muy “punteras” en la tecnología, proporcionando a los consumidores alimentos seguros, sabrosos y sanos gracias a la innovación, opina.
“Tenemos una fábrica más artesanal y tradicional”, lo que, explica, exige grandes esfuerzos para resolver cualquier dificultad.
“El mercado chino es enorme, pero eso no significa que sea fácil hacer negocios en China, porque las empresas y los patrones de consumo cambian muy rápido”, aclara Nogueras, para luego añadir que “hay que estar siempre dispuesto a cambiar”.
Para este empresario, los españoles y los chinos son muy parecidos en cuanto a la gastronomía. “A los chinos les gusta mucho salir con sus amigos y su familia a comer y tomar algo, mientras que en España hacemos lo mismo”, afirma.
En la década de los 90, los padres de Nogueras visitaron Beijing, Shanghai, Guangzhou y otros lugares de China por motivos de trabajo. Gracias a ellos, Nogueras conoció el país.
“A mi padre siempre le ha gustado China y le hubiese gustado volver”, dice, y agrega: “Ahora soy yo el que le cuenta a él como va cambiando el país”.
“China es un país muy bonito y acogedor. Además, la gente tiene muchas ganas de hacer cosas. Gente con todo tipo de experiencias, tanto chinos como extranjeros, tiene muchas ganas de emprender y de hacer nuevos negocios”, destaca.
Por estos días, Nogueras dedica tres horas a la semana a estudiar el chino. En el próximo septiembre iniciará a cursar un programa en línea de lengua y cultura en una universidad china, para comprender y adaptarse mejor al país y agilizar la comunicación.
“En China puedo aprender cosas todos los días, y mi plan es quedarme”, concluye. Fin

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