ESPECIAL: Feria del Libro Antiguo rinde homenaje a Borges en Buenos Aires

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BUENOS AIRES, 1 dic (Xinhua) — La 16ª edición de la Feria del Libro Antiguo que acoge la ciudad argentina de Buenos Aires rinde homenaje este año al emblemático escritor Jorge Luis Borges (1899-1986) en una muestra matizada por joyas literarias y libros raros, escasos y artesanales que concitan la atención de expertos y aficionados.
Víctor Aizenman, vicepresidente de la Asociación de Libreros Anticuarios de Argentina (ALADA), que organiza la feria, explicó a Xinhua que la actividad es “un acontecimiento instalado plenamente en el calendario cultural de Buenos Aires, con algunas particularidades en esta oportunidad, porque se desarrolla en el marco del centenario de la publicación de ‘Fervor de Buenos Aires’, el primer libro de Borges”.
“Hemos inaugurado la feria con una mesa redonda con cuatro académicos e intelectuales muy importantes, que son Beatriz Sarlo, Daniel Balderston, Daniel Link y Sylvia Saítta, que han expresado sus perspectivas muy originales e inéditas acerca de las posibles lecturas sobre ese libro”, señaló el entrevistado.
Borges publicó su primer libro, el poemario “Fervor de Buenos Aires”, con 23 años, y a partir de allí comenzó la carrera literaria del gran escritor argentino, uno de los más celebrados de la literatura en idioma español.
Las imágenes de Buenos Aires que el autor inmortalizó hace 100 años con las poesías “Las calles”, “La Recoleta”, “El sur”, o “La Plaza San Martín”, entre otras, son homenajeadas en la Feria.
“Junto con eso tenemos una exposición especial de primeras ediciones, manuscritos y ejemplares autografiados de Borges, ejemplares muy significativos”, destacó Aizenman.
Mencionó, a modo de ejemplo, ejemplares que el insigne autor dedicó “a su primer condiscípulo en su escuela primaria, Roberto Godel, escritor él también, una amistad que duró todo el resto de la vida de Borges. Esa es una de las particularidades de esta edición”.
La Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires está orientada a coleccionistas, bibliófilos, curiosos, investigadores y público general, y ofrece la posibilidad de ver y adquirir obras en papel que abarcan desde el siglo XV hasta míticas primeras ediciones del siglo XX.
La presente edición, que se extenderá hasta el 3 de diciembre próximo, se realiza en la Casa de la Cultura porteña, en el centro capitalino, y destaca este año por su mirada inclusiva.
Aizenman destacó en ese sentido la presencia de la Biblioteca Argentina para Ciegos, buscando “un criterio de inclusión de un sector que accede a la cultura letrada a través de un medio distinto del habitual, del consagrado”.
“Intentamos con eso que haya una interacción entre videntes y no videntes, a partir de la exhibición de obras en braille y de la confección especial que se hizo para esta edición de un libro de artista háptico”, que permite una experiencia con la lectura a través del tacto, dijo el vicepresidente de la ALADA.
Este ejemplar tiene una selección de poemas de “Fervor de Buenos Aires” a la que pueden acceder “tanto videntes como no videntes”, resaltó Aizenman.
La presente edición, además, se ha propuesto la incorporación de la mayor parte de los oficios y artes vinculadas con el universo del libro.
“Estamos hablando de encuadernadores, ilustradores, hacedores de papel, calígrafos, impresores artesanales. Todo ese universo está reunido en un segundo nivel de esta Feria, con los maestros de cada oficio, que interactúan con el público, hacen demostraciones de cada una de sus actividades, y eso implica ya una ampliación que no existió en ediciones anteriores”, valoró el entrevistado.
Quienes visitan la Feria pueden encontrarse con materiales bibliográficos históricos, literarios, científicos y artísticos que datan del siglo XVI hasta el siglo XX, entre ellos ejemplares únicos de “El Aleph”, de Borges, ilustrados con acuarela al óleo o acrílico, y la cuarta edición alemana de “El capital”, de Karl Marx.
Aizenman expresó su deseo de llegar con la Feria a “públicos cada vez más amplios”.
“Nuestra idea es siempre poner a disposición de esos públicos estos materiales que son infrecuentes, a veces muy raros, a veces inaccesibles, que están en las salas de los tesoros de las bibliotecas o en los museos”, planteó.
Se trata, según explicó, de materiales rescatados, valorados, conservados por los profesionales anticuarios: “En esta oportunidad la idea es ofrecerlos, ponerlos al acceso de la mayor cantidad de gente posible”.
La ALADA fue fundada en 1952 y agrupa a más de 30 libreros especializados y anticuarios que colaboran con la conservación del patrimonio bibliográfico universal. Fin

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