ESPECIAL: Haití, víctima de imperialismo occidental, tráfico de armas e injerencias externas, señalan expertos

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Por José Gabriel Martínez
MÉXICO, 16 nov (Xinhua) — La crisis política, de seguridad y humanitaria que se cierne sobre Haití, con especial fuerza desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse, en julio de 2021, debe analizarse como un fenómeno de larga duración derivado en parte de factores externos al país caribeño como el imperialismo occidental, el tráfico de armas y las injerencias internacionales, coincidieron expertos consultados por Xinhua.
La integrante del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), doctora Margarita Aurora Vargas, refirió que la historia del país caribeño es muy trágica.
Vargas señaló que lo que Haití vive en la actualidad es resultado en gran medida de un conjunto de procesos negativos y desaciertos, cuya responsabilidad no recae únicamente en los haitianos.
“Primero, el comportamiento de Francia, la exmetrópoli de Haití, tras la independencia haitiana, y luego el de otras potencias como Estados Unidos, con su ocupación del país de 1915 a 1934”, ejemplificó.
Para la académica de la UNAM, el intervencionismo extranjero y sus consecuencias negativas han sido un elemento determinante de los duros cauces seguidos por la nación haitiana.
Pandillas armadas en Haití se han hecho durante los últimos meses con el control de carreteras, infraestructura y suministros básicos, incluso en zonas urbanas de la capital del país, la ciudad de Puerto Príncipe.
De acuerdo con la especialista, el descontento social aumenta a la vez y se materializa en protestas que han conducido a saqueos o enfrentamientos entre civiles, así como con fuerzas policiales, de las cuales han dado cuenta los medios locales.
El intervencionismo, acompañado de sus consecuencias como el clasismo, la corrupción y la violencia, no le ha permitido a Haití “tener una situación económica saludable o soportable para sus habitantes”.
“Vienen padeciendo muchas carencias y esta pobreza estructural genera una espiral creciente de violencia que ha hecho que hoy el Estado haitiano no cuente con los recursos para enfrentarla y se vea sitiado, acorralado por las pandillas de bandidos”, dijo la académica de la UNAM.
Un mes después del magnicidio de Möise, un fuerte terremoto dejó más de 2.200 muertos y cuantiosos daños materiales, lo que unido a la inseguridad y a la escasez en el país, ha hecho que Haití atraviese una catástrofe humanitaria que ha sumido al menos a 5 millones de personas en la desnutrición.
A todo ello se suma un reciente brote de cólera que, desde su inicio en octubre, ha causado la muerte de al menos 156 personas y mantiene a más de 6.900 hospitalizadas, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y autoridades haitianas.
El Gobierno haitiano pidió a inicios de octubre pasado a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y otros organismos de la comunidad internacional ayuda militar para enfrentar a las pandillas, recuperar el control del país y lidiar con la crisis sanitaria.
La idea es rechazada por haitianos que lo ven como otra injerencia de las tantas que ha sufrido el país y que tantos daños le ha ocasionado.
Uno de ellos es el académico haitiano Jean Eddy Saint Paul, quien coincide con Vargas en que sin una perspectiva de larga duración no se puede entender la actual crisis de Haití.
“Es una crisis que tiene muchos antecedentes y uno de los primeros para entenderla es la primera ocupación estadounidense de Haití, entre 1915 y 1934”, dijo Saint Paul a Xinhua, a la vez que subrayó que antes de esa ocupación no había problemas de grupos armados.
Experto en sociología política, Saint Paul ha sido profesor en universidades de Haití y México, así como del Brooklyn College de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, en Estados Unidos, además de fundar y dirigir el Instituto de Estudios Haitianos.
En su opinión, el problema de los grupos armados, los secuestros y otros hechos violentos con presencia de armas de fuego debería llevar a preguntarse por qué existen tantas armas ilegales en Haití y de dónde provienen, ya que su país no es un productor de armas.
“Más del 98 por ciento de las armas ilegales que están tomando vidas de los haitianos provienen de Estados Unidos”, afirmó Saint Paul.
El profesor destacó también que los gobiernos estadounidenses que han dicho ser amigos de Haití no han trabajado con sus homólogos del país caribeño para resolver el problema del tráfico de armas.
“Te das cuenta de que no es tan sencillo. El impacto de los factores externos en Haití demuestra que la crisis no empezó siquiera con el magnicidio del presidente Jovenel Möise”, comentó.
Saint Paul recordó varios episodios de injerencia externa en la historia haitiana como golpes de Estado con instrumentación a través del Ejército construido por Estados Unidos durante su ocupación para defender intereses estratégicos, así como acciones de apoyo de Washington a dictaduras que impidieron la estabilidad política y social de Haití.
“Estados Unidos ha sido siempre una fuerza interventora en los asuntos internos de Haití. Desde el nacimiento de Haití como país independiente en 1804, ha sido una fuerza social que ha intervenido en los asuntos internos”, manifestó.
Expresó que “nunca” dieron al país la posibilidad de tener personas con una ética de la responsabilidad para asumir las funciones más importantes.
“Cuando en pocas ocasiones los haitianos eligieron personas honestas para tomar la dirección de los asuntos políticos, Estados Unidos siempre ha encontrado una manera de intervenir y trabajar con unas élites repugnantes”, comentó Saint Paul, para agregar que la nación “es básicamente víctima de un imperialismo”.
“Los medios tradicionales ventilan siempre la idea de que Haití es el país más pobre del hemisferio occidental, pero es una gran mentira. Estados Unidos y sus aliados en la comunidad internacional no quieren escuchar las voces de los haitianos porque su política obedece a sus intereses estratégicos en el país”, complementó.
Para el entrevistado, Estados Unidos considera los recursos de Haití como suyos, como sus reservas estratégicas, y por eso “promueve la intervención”, porque le daría la oportunidad de “controlar más el país, de extraer recursos”.
Haití fue la primera nación de América Latina que declaró su independencia, con un movimiento liderado por personas afrodescendientes que fue un hito para el mundo en general y en especial para los demás territorios latinoamericanos, donde aún existía la esclavitud. Fin