Estancamiento de vacunación contra COVID-19 genera preocupación en Brasil ante aumento de casos

INTERNACIONAL

RÍO DE JANEIRO, 28 may (Xinhua) — La comunidad médica y científica de Brasil se encuentra preocupada por la detención del proceso de vacunación contra la COVID-19, en un momento en el que hay un crecimiento de casos y muertes causados por el virus. Al ser el segundo país del mundo con más muertes (más de 665.000) y el tercero en casos (casi 31 millones), la llegada de las vacunas fue clave para que Brasil redujera durante el último año las cifras de contagios. Según datos del Ministerio de Salud, hasta este semana, cuatro de cada 10 niños y niñas de entre 5 y 11 años no habían sido vacunados contra la COVID-19 en el país sudamericano, lo que contrasta con los altos índices registrados a inicios de este año cuando se empezó a vacunar a los más pequeños, que llegó a ser del 61 por ciento. Además, apenas el 34 por ciento de los niños y niñas brasileños hasta los 11 años tienen el ciclo completo de vacunación contra el virus, y solo el 18 por ciento de la población brasileña con 80 años o más recibió la cuarta dosis. Para Luciana Tucori, especialista en enfermedades infecciosas de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), “la situación actual en Brasil es preocupante, porque desde hace unas semanas vemos un incremento de las curvas de contagios, al mismo tiempo en que la curva de la vacunación no crece”. En declaraciones a Xinhua, Tucori afirmó que “no esperamos que surja una nueva gran ola de COVID-19, pero si llega una variante más contagiosa, podemos tener números muy malos en términos de hospitalizaciones y óbitos nuevamente por la falta de vacunación”. Al preguntársele sobre las causas que llevaron a este detenimiento de la vacunación, la especialista aseguró que hay un fallo en la comunicación y en el mensaje desde las autoridades. “La comunicación no es directa con las personas. Cuando se dice ‘todo el mundo se tiene que vacunar’, por ejemplo, los jóvenes de 20 años no creen que este mensaje sea para ellos, por lo que no acuden a los puestos de vacunación”, lamentó. Por su parte, la infectóloga Giovanna Sapienza apuntó que “con la flexibilización de las medidas de prevención y el regreso a la normalidad, muchas personas ya dieron por acabada la pandemia y no quieren vacunarse más”. También criticó que “el movimiento antivacuna en Brasil, que es grande, logró convencer a muchas personas de que no era necesario vacunarse, ya que el riesgo de enfermar de forma grave era muy pequeño”. Según el boletín semanal divulgado por la Fiocruz, el 48 por ciento de los casos de síndrome respiratoria aguda grave (SRAG) registrados en las últimas cuatro semanas fueron provocadas por el coronavirus, y alertó por un aumento de casos en todas las regiones de Brasil. “Uno de los errores que comete la población es pensar que con una o dos dosis ya están vacunados y no deben preocuparse. Al contrario, la primera dosis de la COVID-19 protege por entre 4 y seis meses, por lo que hay que seguir vacunándose para evitar problemas posteriores”, dijo. Según los datos más recientes del Ministerio de Salud, 178,3 millones de brasileños (el 83,04 por ciento de la población) ya tomaron al menos una dosis de las vacunas contra la COVID-19. Entre estos 178,3 millones de vacunados, 165,8 ya recibieron la segunda dosis, lo que representa el 77,21 por ciento de la población brasileña. Para Sapienza, “la cuarta dosis entre los ancianos es importante, porque ganan en protección, pero lo más importante antes es lograr tener a toda la población vacunada, porque con más vacunas, menos circula el virus”. Las dos especialistas reforzaron la idea que “es necesario mantener las precauciones que había hace unos meses. Llevar la máscara es importante en ambientes cerrados o con personas desconocidas, así como lavarse las manos frecuentemente”. Fin

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